DESAZÓN EN ROJINEGRO

Más de lo mismo. Ni siquiera el cuarto entrenador pudo cambiarle la cara al cuadro rojinegro, que ahora perdió ante Cobreloa en Calama por dos a cero en una baja actuación.

A segundos del minuto 2 de juego, los naranjas ya se ponían arriba en el marcador, mediante Álvaro Delgado, quien recibió libre ante la desidia de la defensa rojinegra. Campestrini evitó el gol de Facundo Velazco, pero ningún defensa fue a la segunda pelota, ahí estuvo el atacante de los nortinos para abrir la cuenta.

Cobreloa manejaba las acciones y el portero Cristian Campestrini fue determinante en que el marcador no fuese más amplio en favor de los dueños de casa.

La segunda estocada llegó a los 25′, nuevamente vía «peyota», quien definió ante la salida de un huérfano Campestrini, quien, nuevamente, fue víctima de los desaciertos defensivos.

Ivo Basay al borde de la cancha se mostraba incómodo e impotente por la actuación de su equipo, la cual mejoró en el complemento, pero carente de profundidad, apenas, situando la lucha en el sector del mediocampo, cuando el partido estaba virtualmente definido.

El equipo talquino fue una verguenza, con jugadores que en ocasiones no tuvieron la capacidad de entregar un pase a dos metros de distancia.

Sin liderazgo dentro de la cancha, el Rojinegro no tuvo argumentos para luchar.

Duro regreso hasta el Maule, para la veintena de talquinos que fueron parte de los 5.294 espectadores controlados en el estadio «Zorros del Desierto».

Ahora, se viene la «final anticipada» frente a Santa Cruz, el próximo sábado desde las 20:30 horas en el estadio Iván Azócar Bernales, duelo en el que se espera una concurrencia cercana a los ocho mil espectadores. Se anticipa un dos por uno para motivar la asistencia en este complejo momento de la centenaria institución.

Gráfica: Eduardo Cortés.