
Lamentablemente el tema de los atacantes ha sido la gran merma de Rangers en lo que va corrido de torneo. No rindió Sebastián Ribas y tuvo que irse sin cobrar un peso. Su autocrítica lo llevó a dar ese paso. En tanto, Cristóbal Muñoz y José Tomás Herrera han tenido innumerables oportunidades y tampoco han sido capaces de responder a la responsabilidad de marcar goles para el complicado equipo talquino.
La situación es diferente para ambos; mientras Herrera tiene varias opciones de partir, se aferra a continuar en el plantel, sin ser aporte y no queriendo asumir que con la llegada de los dos atacantes que llegarán (ya está Junior Arias), más Damián González, Ignacio Ibáñez y Martín Castro, las opciones de jugar serán prácticamente nulas. Para su carrera, sería mejor partir y reencantarse a costa de goles en la Segunda División, que al menos en lo cercano fue lo que más le acomodó.
En el fútbol formativo, no hay jugadores a quienes se pueda recurrir para superar la angustiante situación de no tener poderío de gol. Y ello, es un tema en profundidad, teniendo que recurrir, inclusive, a pedir un canterano a O´Higgins de Rancagua.
Increíblemente, Cristóbal Muñoz tiene contrato por dos años y como es sabido, tampoco es el nueve que se necesita para la dramática lucha por la salvación.
Tanto Muñoz y Herrera podrían ser reales aportes en otros clubes, especialmente en la Segunda División, así lograrían revalidarse y subir sus bonos, pues lamentablemente en el Rojinegro, ya no rindieron.
Gráfica: Iván García Medina, fotógrafo profesional.
