
Dura caída del equipo piducano lo aleja de la salvación del descenso, quiedando a nueve puntos de Santa Cruz, que vino a Talca para imponerse merecidamente y develar, una vez más, las carencias de un equipo que llena de tristeza la centenaria historia rojinegra.
Aunque fueron intensos y entusiastas los primeros quince minutos del equipo conducido por Ivo Basay, que logró aproximarse, pero no inquietar la portería visitante, paulatinamente los pupilos del rosarino Dalcio Giovagnoli asentaron líneas en el campo de juego y establecieron diferencias futbolísticas.
Rangers mostrando más de lo mismo; jugadores sin recursos técnicos, faltos de disciplina táctica e inundados de un nerviosismo propio de la ubicación en la tabla de posiciones. Ni el aliento de los sufridos diez mil espectadores, sirvió de aliciente para un conjunto que, salvo un milagro, va derecho al abismo.

La única cifra del partido fue obra de Felipe Orellana (70′) con una espectacular «palomita», dejando a Rangers con las manos vacías en medio de la paupérrima campaña, que no registró una victoria en el transcurso de la primera rueda, quedando en el sótano y al borde del precipicio.

Rabia, impotencia, desazón y tristeza, son algunos de los sentimientos que inundan a la familia rojinegra, al ver que más de un siglo de existencia se pueda ver manchado por la afrenta del descenso a la tercera categoría.
Las cuatro incorporaciones que llegarán en el receso, son el único foco de esperanza para la salvación, aunque se ve muy complejo el panorama. Pasó de castaño a oscuro.
Gráfica: Ivan García Medina, fotógrafo profesional.
